Todo es diseño

Todo es diseño. Cualquier pequeña cosa que tenemos al alcance, una silla, una mesa, una simple grapadora, el suelo que pisamos o la casa donde vivimos. La naturaleza también es diseño. El más puro. Todo tiene un sentido y una armonía y todo puede inspirarnos. Hasta las cosas más simples y más pequeñas.

Esto siempre me llamó la atención. El diseño es una pasión, un modo de vida que no puedes obviar. Por ello un día decidí dejarlo todo y volcarme en ello. Dejé mi trabajo, mi casa y mi tierra y me preparé para vivir mi sueño. Con los vaivenes de la vida puedo decir que no me arrepiento y que, aunque sea una profesión minusvalorada, es mi vida.

Creo firmemente en la formación continua en esta profesión, como en tantas otras. La parte publicitaria del diseño siempre es lo que más me ha gustado. Elaborar una marca, venderla, promocionarla, el marketing… Es todo un reto. Si lo pensamos bien, todos somos marcas. Nos creamos una imagen a través de nuestra manera de hablar, vestir, nuestros gustos… todo lo que nos define es nuestra “marca personal”, que vamos elaborando día a día.

Todo es, finalmente, diseño.

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